El 32 Congreso Internacional de Actualización Apícola, que se realizará del 1 al 3 de julio en Chetumal, coloca por primera vez a Quintana Roo en el mapa de los encuentros especializados del sector.

Sin embargo, más allá del escaparate institucional, el evento también abre la discusión sobre los desafíos reales que enfrenta la apicultura en la región.

El titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE), Jorge Aguilar Osorio, destacó que este congreso —organizado por la Asociación Nacional de Médicos Veterinarios Especialistas en Abejas (ANMVEA A.C.)— busca fortalecer la apicultura y la meliponicultura sostenible mediante la actualización técnica y la investigación científica.

La intención es pertinente: el sector requiere innovación, especialmente frente a fenómenos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las enfermedades que afectan a las colmenas.

No obstante, el reto va más allá de la capacitación.

En Quintana Roo existen 848 productores y más de 32 mil colmenas en operación, pero muchos de ellos enfrentan limitaciones estructurales: acceso desigual a financiamiento, fluctuaciones en los precios de la miel, intermediación comercial y, en algunos casos, falta de acompañamiento técnico constante.

Si bien el congreso ofrecerá talleres sobre sanidad, genética, nutrición y manejo, la pregunta de fondo es si estos espacios logran traducirse en políticas públicas sostenidas o si se quedan en ejercicios aislados de actualización.

La experiencia en el sector agropecuario muestra que la transferencia de conocimiento no siempre impacta de forma inmediata en la productividad o en los ingresos de las y los productores.

Otro punto relevante es el costo de participación. Aunque se establecen tarifas preferenciales para quintanarroenses, el pago de entre 800 y mil pesos puede representar una barrera para pequeños productores, especialmente aquellos de comunidades rurales donde la apicultura es una actividad complementaria más que una fuente principal de ingresos.

El gobierno estatal enmarca este evento dentro del Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo, destacando la coordinación con productores y asociaciones.

Sin embargo, el éxito de este tipo de iniciativas dependerá de su continuidad y de su capacidad para incidir en problemáticas concretas, como la protección de las abejas frente al uso de agroquímicos, la expansión urbana y la deforestación.

La elección de Chetumal como sede también se presenta como un reconocimiento a sus condiciones de estabilidad, pero podría ser, al mismo tiempo, una oportunidad para visibilizar el potencial productivo del sur del estado, históricamente rezagado frente al desarrollo turístico del norte.

En este contexto, el congreso representa una oportunidad valiosa, pero también un termómetro: permitirá evaluar si el impulso institucional hacia la apicultura se traduce en acciones de largo plazo o si permanece en el terreno de los anuncios.

Para un sector clave en la polinización y el equilibrio ambiental, la diferencia entre ambos escenarios no es menor.

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