El diputado Hugo Alday encabezando al grupo legislativo del Partido del Trabajo presentaron ante la Oficialía de Partes un exhorto dirigido al Senado de la República, con el fin de que se ratifique el Acta de Ginebra.
El Acta de Ginebra, derivada de la regla de Lisboa, su aplicación simplifica el registro internacional de denominaciones de origen e indicaciones geográficas, pero abre una ventana estratégica para el desarrollo económico regional, especialmente en estados con alta riqueza biocultural como Quintana Roo.
El legislador aseguro que más allá de facilitar la comercialización en distintos países mediante un solo trámite, su ratificación traería beneficios de fondo:
Impulso económico local.
Las comunidades productoras podrían acceder a mercados internacionales con mayor valor agregado. Productos como el chicle, el pulpo maya o la miel dejarían de competir únicamente por precio y lo harían también por su origen certificado, lo que incrementa su valor comercial y genera mayores ingresos para productores locales.
Protección contra la imitación y el uso indebido.
Uno de los principales problemas de los productos regionales es la falsificación o el uso de su nombre sin cumplir con los estándares de origen. El Acta de Ginebra fortalece su protección legal en múltiples países, evitando que terceros exploten indebidamente su reputación.
Fortalecimiento de identidad y patrimonio cultural.
Las indicaciones geográficas no solo protegen productos, sino también saberes tradicionales, técnicas de producción y vínculos históricos con el territorio. Esto contribuye a preservar la identidad cultural de comunidades mayas y rurales del estado.
Atracción de inversión y turismo.
El reconocimiento internacional de productos emblemáticos puede detonar cadenas de valor más amplias, incluyendo turismo gastronómico y experiencias culturales. Un producto con denominación o indicación geográfica reconocida se convierte en un atractivo adicional para visitantes nacionales e internacionales.
Ordenamiento productivo y mejora de calidad.
Para acceder a estos esquemas, los productores deben cumplir con normas específicas, lo que eleva los estándares de calidad, fomenta la organización colectiva y profesionaliza al sector.
Acceso a nuevos mercados con menor burocracia.
El principal beneficio operativo del Acta de Ginebra es que permite registrar una indicación geográfica en varios países a través de un solo procedimiento internacional, reduciendo costos legales y tiempos, algo clave para pequeños y medianos productores.
En conjunto, la ratificación del Acta de Ginebra no solo representa un paso técnico en materia de comercio internacional, sino una herramienta de desarrollo integral que puede traducirse en mayor bienestar para las comunidades productoras, fortaleciendo al mismo tiempo la proyección global de Quintana Roo.
Por Héctor Tenorio / iQ Noticias

