Gustavo Miranda

En política, las reapariciones rara vez son casuales. Menos aun cuando ocurren en la antesala de un proceso electoral tan importante para nuestra entidad como el 2027.

En Quintana Roo, el reciente retorno a la escena pública de Gustavo Miranda García no pasa desapercibido, sobre todo por el contraste entre su discurso actual y su desempeño en el congreso cuando tuvo poder de decisión.

Miranda García, incursiona en política como candidato ciudadano, pero rápidamente le coopto el partido verde, con el cual llegó al Congreso del Estado en el periodo 2019–2022.

Desde ahí, no solo obtuvo una curul, sino que presidió la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo), encabezando una de las legislaturas más costosas del país, sin que ello se reflejara en resultados legislativos relevantes para la ciudadanía.

Su paso por el Congreso fue, en términos generales, gris.

No se le recuerda por grandes reformas, posicionamientos firmes ni por denunciar irregularidades desde el poder que entonces ostentaba.

Por el contrario, tras concluir su encargo, prácticamente desapareció del mapa político, en medio de señalamientos, investigaciones y polémicas, principalmente por su presunta relación con el llamado “Cártel del Despojo”, acusaciones que el exdiputado negó, pero que marcaron su salida de la vida pública.

Hoy, de manera sorpresiva, reaparece con declaraciones críticas contra la actual administración estatal, que forma parte de la Cuarta Transformación.

Con un tono conciliador y de aparente preocupación social, afirma que no busca pleitos, sino soluciones, y señala una supuesta crisis en Quintana Roo derivada de malas decisiones y omisiones gubernamentales.

El problema no es el señalamiento en sí, sino el momento y el mensajero.

Resulta inevitable preguntarse por qué esas advertencias se hicieron cuando presidía el congreso, cuando tuvo presupuesto, influencia y margen de maniobra para alzar la voz y actuar. El silencio de entonces contrasta con la elocuencia de ahora.

A pocos meses del proceso electoral de 2027, la reaparición de Gustavo Miranda abre varias interrogantes:

  • ¿Busca ser considerado por algún partido de oposición para regresar al escenario político?
  • ¿está detrás de alguno de los nuevos partidos recientemente autorizados?,
  • ¿o intenta construir un blindaje político frente a los señalamientos del pasado?

En política, la memoria importa. Y también pesa.

Porque no basta con cambiar el discurso cuando se aproxima una elección; los hechos, las omisiones y el uso de los recursos públicos durante el ejercicio del poder siguen siendo el verdadero punto de evaluación.

Por Héctor Tenorio / iQ Noticias

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