- Reunión de alto nivel en Palacio Nacional
La reunión sostenida este 14 de enero en Palacio Nacional entre la presidenta Claudia Sheinbaum y las principales figuras del gobierno federal y de Morena marca un momento clave en la ruta de la reforma electoral.
Más que un encuentro protocolario, se trató de un ejercicio de evaluación política y legislativa sobre la viabilidad real de un cambio constitucional de alto impacto.
La presencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, junto con los coordinadores parlamentarios de Morena en ambas cámaras, confirma que el tema ha entrado a una fase estratégica.
A ello se suma la participación de Pablo Gómez, responsable de la Comisión Presidencial de la Reforma Electoral, y de Arturo Zaldívar, encargado de la articulación política del Ejecutivo, lo que evidencia la intención de cerrar filas entre el diseño técnico de la reforma y su operación política.
Uno de los ejes centrales del análisis es el balance de las consultas realizadas en semanas recientes, en las que se recogieron propuestas de distintos sectores.
Estos insumos no solo definen el contenido de la iniciativa, sino que funcionan como sustento político para legitimar el proyecto ante la opinión pública y el Congreso.
Sin embargo, el factor determinante no es únicamente el diagnóstico, sino la aritmética legislativa.
Al tratarse de una reforma constitucional, Morena requiere del respaldo de sus aliados, particularmente del Partido Verde Ecologista de México y del Partido del Trabajo.
La discusión, por tanto, no se limita a qué reformar, sino al cómo y con quién hacerlo viable.
En este contexto, la reunión refleja que el oficialismo busca anticiparse a los escenarios de negociación, medir costos políticos y asegurar los consensos mínimos necesarios.
La reforma electoral se perfila así como una prueba de cohesión para el bloque gobernante y como un termómetro de su capacidad para impulsar cambios estructurales en el nuevo sexenio.
Por Mayra Sierra / inteligencia Colectiva

