Chetumal a 06 de enero de 2026. – El hospital Militar de Chetumal como muchos hospitales del país no tienen los insumos minimos para operar y brindar servicios con Calidad y dignidad.
No es posible ni justificable que hombres y mujeres que han dedicado años, e incluso décadas, de su vida al servicio del Ejército Mexicano hoy enfrenten el abandono institucional en materia de salud.
A pesar del aumento presupuestal autorizado a nivel nacional para la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el Hospital Militar de Chetumal continúa sin medicamentos desde hace aproximadamente ocho meses, afectando gravemente a personal activo, pensionados y derechohabientes.
Para el ejercicio fiscal 2026, el Gobierno Federal aprobó un presupuesto de 170 mil 753 millones de pesos para la Sedena, lo que representa un incremento de más de 12 mil 466 millones de pesos respecto al año anterior.
Este aumento se avaló por la Cámara de Diputados en el mes de noviembre de 2025, como parte del Presupuesto de Egresos de la Federación impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Sin embargo, en Chetumal este incremento no se refleja en lo más básico: medicamentos para atender la salud de quienes sirvieron al país.

El Hospital Militar de la capital de Quintana Roo permanece cerrado desde hace varios meses por trabajos de remodelación y, de acuerdo con información recabada, su reapertura podría darse hasta mediados del mes de marzo
Mientras tanto, la atención se brinda de forma provisional en instalaciones del Séptimo Regimiento de Caballería, donde la farmacia carece de medicamentos esenciales.
Derechohabientes denuncian que el sistema de salud con frecuencia carece de fármacos, incluso para atender dolores comunes, y las autoridades responden reiteradamente con el tragico sello “Receta No Surtida”.
En consecuencia, los familiares se ven obligados a comprar los medicamentos por su cuenta, aun tratándose de tratamientos permanentes para adultos mayores o personas con padecimientos crónicos.
El trámite para obtener un medicamento puede prolongarse hasta un año.
Hay solicitudes realizadas desde agosto del año pasado que siguen sin resolverse, pese a que algunos tratamientos no superan los mil pesos mensuales.
Además, cada tres meses se exige renovar la solicitud de la receta medica lo que retrasa aún más el proceso y deja a los pacientes sin atención oportuna.

En entrevista con personal retirado del ejercito, denuncian que algunos tienen esperando de dos a tres meses una operación, de rodilla, y que su intervención se ha pospuesto en varias ocaciones por la falta de insumos, lo cuál es una situación preocupante.
Trabajadoras de farmacia del hospital, solamente comentan que el problema no es local, sino federal, ya que el Instituto de Seguridad de las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSSFAM) es el responsable de autorizar la compra y el suministro de medicamentos.
Pese a los anuncios sobre la Mega Farmacia del Bienestar y el discurso oficial de fortalecimiento a la seguridad social de las Fuerzas Armadas, en Chetumal la realidad es otra: el hospital militar no cuenta con los medicamentos básicos para atender a sus derechohabientes.
El aumento presupuestal del 2025 simplemente no se reflejó en la mejor atención médica, pese al aumneto de personal en la zona debido a los trabajos del tren maya.
La situación resulta aún más grave cuando los pacientes son de la tercera edad que dependen de medicación permanente.
¿Qué ocurre cuando un derechohabiente no tiene recursos para comprar el medicamento que la institución no le proporciona?
No es aceptable que quienes arriesgaron su integridad, su seguridad y su bienestar familiar durante años hoy enfrenten la indiferencia del sistema de salud militar.
La falta de medicamentos no es un problema menor: es una omisión o negligencia que pone vidas en riesgo.
La recomendación de las encargadas despúes de negar los medicamentos a los afectados es que pueden presentar sus solicitudes directamente al ISSSFAM, ya que se aseguran que la federación no ha enviado los recursos, ni los suministros necesarios a Quintana Roo, situación que se agrava por la lejanía de nuestra entidad del centro del país y los engorrosos tramites burocraticos para su dotación.
El caso del Hospital Militar de Chetumal deja una pregunta inevitable: ¿a dónde a ido a para el dinero autorizado para fortalecer la salud de las Fuerzas Armadas?
Porque mientras los presupuestos crecen en el papel, en la realidad hay militares retirados y en activo que siguen esperando algo tan elemental como un medicamento.
Por Héctor Tenorio / iQ noticias

